September 02, 2016

Batería IBM 08B8178

La solución para sobrevivir en tan paranoico escenario es algo que la polaca domina a la perfección: la virtualización. Esta tecnología hoy tan en boga permite aislar en compartimentos separados los programas y componentes más importantes del sistema. Así, si un virus infecta un programa no afecta al resto, o bien podemos consultar nuestra cuenta bancaria sin que el sistema lo sepa.La idea no es nueva, se llama seguridad por aislamiento y la usa también Amazon en su nube, pero hasta ahora no se había probado en ordenadores personales. Qubes OS le da una interfaz amigable, fácil de usar, con colores que delimitan cada compartimento y, gracias a la virtualización, podemos usar indistintamente Linux y Windows.
Pero Qubes tenía un gran problema, como explica su portavoz, Michael Carbone: No todos los ordenadores soportan la virtualización. Las características que necesita Qubes para funcionar no están presentes en todos los portátiles. Esto había hecho hasta ahora bastante complicado poder alojar Qubes OS en un ordenador accesible al público y, por tanto, que la gente pudiera probarlo. Pero, de repente, apareció el portátil Librem.

Bueno, más bien diríamos que apareció el conocido ex-trabajador de la National Security Agency (NSA), Edward Snowden: a finales del año pasado, Snowden aseguraba en una entrevista estar realmente emocionado con Qubes. Pocas semanas después se anunciaba la colaboración entre Qubes y Purism, la empresa que fabrica los portátiles Librem, asesorada por el periodista, íntimo de Snowden, Jacob Appelbaum.
Cada chip de nuestro hardware, cada línea de código del software, todo lo que hacemos está hecho con la intención de respetar tus derechos de privacidad, seguridad y libertad, asegura la publicidad de los portátiles Librem, que se comercializan en los formatos 13 y 15. La intención de Purism es hacer ordenadores medianamente asequibles, sin puertas traseras secretas y creados desde cero siguiendo las directrices del software libre.

Todos los chips de los portátiles Librem funcionan con sofware libre y son revisados uno a uno para garantizar esa privacidad, seguridad y libertad de las que hacen gala. Además, el ordenador tiene unos interruptores físicos que permiten desactivar totalmente el micrófono, la webcam, la tarjeta WiFi y el Bluetooth, según convenga. Pero el portátil tenía un importante fallo: su sistema operativo.
PureOS es el sistema que viene por defecto en los portátiles Librem, muy criticado porque, entre otras cosas, en su diseño no ha participado ni un solo experto en seguridad. No es esta la única crítica que ha mermado la imagen de Purism: la comunidad de creadores de software de bajo nivel no están nada contentos con que Librem se anuncie como libre cuando el firmware de su BIOS no lo es.

Purism tenía, pues, un problema de autenticidad, algo muy necesario cuando estás vendiendo tus productos vía campañas de crowdfunding. Así las cosas, el matrimonio con Qubes OS es bueno para Purism porque acalla a quienes criticaban la seguridad de su sistema operativo y, además, alía su producto a la respetada imagen de la hacker Joanna Rutkowska.
A cambio, Joanna consigue un portátil, caro pero no más que un Mac (alrededor de 1.500&euro , para hacer correr en él su visionario sistema operativo y que la gente pueda conocerlo. El español Francisco Alonso, del equipo de seguridad de Fedora y buen conocedor de Qubes, no ve mal la jugada: No he tenido oportunidad de usar Librem y soy bastante crítico con el proyecto, aunque admiro el trabajo que están haciendo ya que han conseguido hacer viable una idea que muchos estaban esperando.
¿Qué es? Una lámpara portátil de la colección Edison de la divertida marca Fatboy. De diseño minimalista, más blanca que el blanco y en tres tamaños diferentes -petit, médium y grand-, es inalámbrica para que puedas llevarla allí donde vayas. Es un homenaje al inventor de la bombilla, lleva incorporada una batería que se recarga con un cable micro USB y puedes añadir un control remoto para atenuar o incrementar la intensidad de la luz.

¿Por qué la deseo? Porque faltan enchufes en mi vida y con los alargadores me tropiezo. Porque nunca sé en qué lugar necesito poner luz e imagino una versión victoriana de mí misma caminando por un caserón con un una lámpara Edison en la mano a modo de moderno candelabro. Porque en las noches sin luna quiero poder iluminar una jarapa en la playa y porque en las tardes de invierno me encanta fabricarme nidos y arrebujarme a leer con un edredón y un coñac.¿La tendré algún día? Sigo creyendo en los reyes magos, así que confío en que uno de ellos se deje caer por Amazon y me saque de las tinieblas. Solo le costará 64,95 euros.
Mucho antes de que los portátiles cupieran en un maletín y los smartphones conquistaran nuestros bolsillos, los ordenadores ya se transportaban de un lugar a otro. Eso sí, muchos no podían cogerse precisamente con una mano.
Uno de los primeros en desplazarse, el DYSEAC, ocupaba dos remolques de 12 metros de largo. Uno llevaba el ordenador y otro el sistema de refrigeración y el equipo eléctrico de esta máquina de 1954, construida por la Oficina Nacional de Estándares para el Cuerpo de Señales del ejército estadounidense.

El periodista Evan Koblentz ha rastreado la evolución de la informática desde aquel gigantesco aparato y ha reunido decenas de tesoros olvidados en su libro Del ábaco al smartphone: la evolución de los ordenadores móviles y portátiles. En el libro utilicé los términos móvil y portátil como intercambiables. En mi opinión, ninguno de los términos tiene un significado específico, explica Koblentz a Teknautas. En el siglo XXI damos por sentado que los portátiles han de ser pequeños y ligeros, pero en realidad el tamaño no importa. El DYSEAC pertenece a ese grupo porque fue concebido para ser trasladado. Aunque demostró sus debilidades cuando la arena se infiltró en sus circuitos mientras viajaba, al ejército estadounidense le encantó aquel prototipo y continuó desarrollando ordenadores instalados en remolques durante las décadas de los 50 y 60. Desde entonces, muchos otros mamotretos portátiles han hecho historia.

El primer ordenador digital de propósito general que es tan ligero, compacto y robusto que puede viajar a cualquier parte... con una fuente de alimentación. Usa menos energía que una tostadora.
Así describía un optimista anuncio de 1958 publicado en Fortune el RECOMP, un acrónimo de Reliable Computer ("ordenador fiable” en castellano). Dos personas tenían que transportar esta máquina de 90 kilos desarrollada por la compañía North American Aviation. El MICROPAC pesó 50 kilos menos que el RECOMP: era el ordenador de propósito general más pequeño de 1962 gracias a sus 1.462 micromódulos, unos componentes revolucionarios por aquel entonces. En honor a los walkie-talkies, al MICROPAC se le acabó denominando irónicamente Breakie-Backie (algo así como "rompespaldas”), porque llevarlo a cuestas debía conllevar un buen esfuerzo.

Aunque no se hizo demasiado famosa, esta máquina, diseñada para el control del guiado de misiles, supuso un primer paso hacia los ordenadores que cabían en un escritorio o en un maletín, que aún tardarían una década en llegar.
Un visionario ideó incluso una tablet cuarenta años antes de la llegada del iPad, aunque no llegaría a fabricarse. Alan Kay escribió Un ordenador personal para niños de todas las edades en 1972, cuando trabajaba en el Centro de Investigación de Xerox en Palo Alto, más conocido como Xerox PARC. En el artículo, Kay preveía la aparición de manipuladores de información portátiles y personales y presentaba el Dynabook (libro dinámico), un ligero dispositivo que permitiría escuchar música durante horas y que mostraría gráficos y textos.

Posted by: retrouve3 at 07:33 AM | No Comments | Add Comment
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